miércoles 4 de noviembre de 2009

Sensores inteligentes para EERR

Los microsistemas integrados inteligentes permiten añadir inteligencia e interactividad en nuestro entorno cotidiano, mediante sistemas electrónicos miniaturizados y multifuncionales. Un ejemplo clásico es el sensor de lluvia de los coches, un microsistema que en poco más de un centímetro cuadrado incorpora varios dispositivos (como un sensor de lluvia, un sistema que mide su intensidad y los circuitos que los conectan con el automóvil) y que arrancan automáticamente el limpiaparabrisas con diferentes velocidades, en función de la lluvia detectada.


En el sector de las energías renovables como la solar y la eólica, se está trabajando para desarrollar microsistemas que permitan controlar tanto la generación de energía como su distribución (redes eléctricas inteligentes).Otros ejemplos de aplicaciones se encuentran en la sanidad, como los sistemas analíticos portátiles que acoplan sensores (de ADN, de glucosa o de anticuerpos, entre otros) con los sistemas de medición.


Se trata, pues, de sistemas que buscan la resolución de problemas desde el punto de vista del sistema y no de sus componentes, diseñando soluciones completas y adaptadas a problemas específicos, con un conjunto de circuitos acoplados que no sobrepasa el tamaño de uns pocos centímetros.


EEUU está desarrollando planes de fomento para el desarrollo tecnológico en el área energética, donde entre los proyectos subvencionados se incluye la instalación en los hogares de las familias estadounidenses de contadores eléctricos "inteligentes" así como la ubicación de miles de nuevos transformadores digitales y sensores.


Podríamos poner como ejemplo, la isla mediterránea de Malta, donde la energía y el agua están íntimamente relacionadas. La electricidad de este país procede en un 100% de la importación de combustibles fósiles. Además, casi el 50% del suministro de agua depende de plantas desalinizadoras que funcionan con energía eléctrica. De hecho, cerca del 75% del coste del agua procedente de estas plantas está directamente relacionado con la producción energética. Mientras, el aumento del nivel del mar amenaza las reservas de agua dulce subterránea.


Esta situación presenta una serie de retos complejos e interconectados que requieren la adopción de medidas urgentes para asegurar al país recursos sostenibles en el futuro.


Un planeta más inteligente necesita una lógica energética más inteligente. Por ello, las compañías nacionales de energía y agua —Enemalta y Water Services Corporation— colaboran con IBM para ayudar a este país a convertirse en el primer Estado del mundo en construir una red nacional inteligente y un sistema integrado de electricidad y de gestión de agua.


Este sistema podrá identificar las pérdidas de agua y de electricidad en la red, permitiendo a ambas compañías gestionar sus inversiones de forma más inteligente y reducir la ineficacia. Un total de 250.000 contadores interactivos monitorizarán el uso de la electricidad en tiempo real, establecerán tarifas variables y retribuirán a aquellos consumidores que menos energía y agua consuman.


Miles de sensores inteligentes instalados en las líneas de transmisión, estaciones y otras infraestructuras ayudarán a gestionar la distribución de electricidad de forma más eficiente y a prevenir averías.


Todos estos datos pueden unirse y analizarse para ayudar a reducir los costes, el consumo y las emisiones de gases de efecto invernadero. Al entender la gestión de los recursos hídricos y energéticos como un solo sistema, el Gobierno de Malta puede ofrecer a sus ciudadanos mejor información para tomar decisiones más inteligentes sobre cómo y cuándo usar la energía —y el país puede empezar a reemplazar el uso intensivo de combustibles fósiles por energías renovables de cara al futuro.


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