miércoles 17 de junio de 2009

Energías que marcan la diferencia: Energía minieólica

La energía mini-eólica, a pesar de su juventud se plantea como una opción de desarrollo con gran potencial, donde la inversión en investigación debe de ir encaminada a la reducción de costes para hacer de este sector emergente con un amplio mercado de explotación, una energía con alta tasa de crecimiento.















En estos tiempos de crisis como los que estamos viviendo donde la innovación se presenta como uno de los factores críticos de supervivencia empresarial, las empresas tratan de adaptarse lo más rápidamente posible a las exigencias de los consumidores, anticipándose a sus competidores.


Sin duda alguna, toda empresa busca un océano azul, es decir un nicho de mercado nuevo que explotar. Desde esta perspectiva podemos hacer una comparativa entre el “Circus du soleil” y la energía mini-eólica.


El “Circus du soleil” creó un nuevo concepto de espectáculo, con el formato de un circo y la sofisticación y calidad artística de un teatro, creando un mercado con nombre y marca propia, acaparando toda la cuota del mercado objetivo. 


El caso del “Circus du soleil” es sin duda el océano azul que todo empresario desearía encontrar, la creación de un mercado para explotar libremente. El caso de la energía mini eólica se puede analizar con cierto grado de similitud. Dado un sector consolidado como es la energía eólica y la necesidad insatisfecha de zonas rurales o incomunicadas sin acceso a electricidad, surge un nuevo concepto de autogeneración energética, la energía mini-eólica, con una gran capacidad para abastecer un enorme mercado donde no existen más alternativas.


Oportunidades de mercado


El viento se ha convertido en un recurso energético muy demandado y cuyo potencial lo convierten en una de las principales fuentes con mayor desarrollo en los próximos años. 


La energía mini-eólica, a diferencia de su hermana mayor, la “gran eólica”, se basa en la autogeneración, donde residen sus oportunidades de mercado. 



Actualmente se encuentra muy expandida en el Reino Unido, Estados Unidos y Portugal. De hecho, el mercado anglosajón ha sufrido un  incremento en sus ventas, superior al 500%, convirtiéndose así en un referente mundial.


A pesar de ello, España goza de un buen posicionamiento de mini-eólica a nivel internacional (Bornay líder mundial en la producción de aerogeneradores de baja potencia). Además de su presencia en mercados extranjeros, a nivel nacional se está haciendo un importante esfuerzo para su promoción, con un crecimiento medio del 25%, su facturación asciende a 2,5 millones de euros anuales. Estos datos presagian una futuro prometedor en minieólica.


Las principales oportunidades de mercado se encuentran en:

1. Suministro de zonas aisladas:


Por las características de esta energía, su mejor aplicación puede situarse en el suministro a zonas que no tienen conexión a red, ofreciendo su tecnología para usos menos habituales: como bomba de extracción de agua, carga de baterías, tratamiento de agua potable y calefacción. Además, los mini-molinos pueden funcionar como repetidores o antenas de telefonía móvil.


Como referencia de la implantación de esta tecnología, la empresa española Bornay, considerada líder nacional en la fabricación de aerogeneradores de pequeña potencia, cuenta con más de 1800 instalaciones en 23 países, destacando la realizada en la Base “Juan Carlos I” de la Antártida y las de cooperación internacional en países como Marruecos, Angola, Mauritania o Tanzania. Su proyección internacional e inserción en proyectos y mercados donde la electricidad es aún un reto por resolver, muestra el potencial de esta joven energía y las buenas prácticas realizadas por esta empresa la posicionan mediante su nominación a los premios príncipe Felipe de excelencia empresarial y competitividad empresarial, como un ejemplo a seguir de buenas prácticas.


No es difícil imaginarse el crecimiento potencial de esta nueva energía, por lo que muchos se atreven a decir que en un plazo aproximado de 5 años los mini-aerogeneradores formarán parte de nuestro día a día, los encontraremos integrados en el paisaje urbano asociados a viviendas unifamiliares, granjas y pymes.


2. Hibridación con energía solar fotovoltaica


La hibridación con placas solares es muy común, debido a que estos dos sistemas se complementan perfectamente y así se aprovecha en conjunto todos los recursos potenciales de una zona.


La razón de combinar estos dos sistemas es la alta probabilidad de que, en aquellos instantes en los que dispongamos de poca o ninguna luz solar, exista un mayor recurso eólico y viceversa. En condiciones normales, la utilidad de esta hibridación es debido a que los picos de operación de ambos sistemas ocurren en diferentes etapas del año y del día, de forma que se obtiene de forma más eficiente y sin riesgo de abastecimiento todo el potencial tanto solar como eólico.

 

3. Apuesta del gobierno para la energía mini-eólica


El Gobierno ha mostrado un gran interés en esta energía, apuesta por ella y su desarrollo, por ello el CIEMAT está trabajando en proyectos internos que tratan de mejorar su tecnología y los costes de producción, con el fin de avanzar con ello y hacerlas más asequibles.


Las condiciones climáticas de la península hacen que la instalación de mini-eólica sea rentable. Existen zonas aisladas energéticamente a las que es difícil y costoso llevar hasta allí energía eléctrica, ya se trate de usuarios privados, infraestructuras turísticas o de trabajo. 


Pero realmente, ¿Por qué mini-eólica en vez de fotovoltaica? Entre las razones podemos citar en primer lugar el menor impacto visual y espacial que posee, ya que no necesita de grandes paneles solares para su generación


como la energía fotovoltaica, y en segundo lugar, las limitaciones de producción impuestas a esta última hace que la energía mini-eólica vaya tomando impulso y preferencia respecto a la fotovoltaica. 


Actualmente en España la electricidad generada con energía solar fotovoltaica representa sólo el 1%, demostrando así las nuevas puertas que se abren a otras energías, dando paso al despegue de la mini-eólica como oportunidad y tendencia del momento.


Las empresas españolas poseen una buena oportunidad de negocio en este ámbito, fundamentalmente en los países latinoamericanos y la cuenca mediterránea, así como otros países en vías de desarrollo donde su situación desde el punto de vista energético es precaria y existe un incremento en la demanda de instalaciones híbridas. 


Esto avala la existencia de un mercado prometedor para el empleo de pequeños aerogeneradores en sistemas conectados a la red.


Ventajas que conlleva esta nueva tecnología


Los mini-molinos aprovechan la altura de los edificios como soporte, consiguiendo así un  menor impacto visual que el provocado por los molinos convencionales. Esta tecnología funciona con vientos moderados consiguiendo que la velocidad del rotor sea menor por lo que no se han detectado problemas de impactos con la avifauna. El ruido que generan es menor, creando una mejora respecto a los aerogeneradores de la “gran eólica”.


Una gran ventaja es que no es necesario direccionar el aerogenerador, pues el propio aparato cuenta con una veleta que lo orienta hacia el punto más adecuado para optimizar la captación del viento, aprovechando al máximo el recurso disponible. Su instalación es más rápida y fácil, comparándola con la eólica convencional, y no requiere de estudios de viabilidad, lo cual hace que se pueda disfrutar de esta tecnología en el momento.


No existen pérdidas de energía, ya que se genera electricidad en el mismo punto que se consume y consiguen, a nivel global, una reducción de las emisiones de CO2 entorno al 60%.


Problemática que frena una mejor liberalización del mercado


Normalmente se instalan en lugares con bajas velocidades medias anuales y la instalación es a baja altura, donde se radica el problema, dado que el régimen de vientos es turbulento. Por ello no todos los usuarios podrán disfrutar de un pequeño molino adosado a su chalet o casa, ya que no sería rentable energéticamente hablando.


Aunque está comprobado que el impacto generado por un mini-aerogenerador es 20 veces menor que el causado por un molino convencional, el problema radica en que están asociados a los hogares. Se debe reducir aún más las vibraciones que pueden desestabilizar los edificios y los ruidos generados.


Otro inconveniente es la falta de una normativa específica, útil y fiable; cometiéndose el error de regular la mini-eólica como si fuese la eólica convencional, cuando en realidad esta tecnología está más cercana a la fotovoltaica y su legislación debería ser más parecida a la de esta última energía.


Desde el punto de vista del desarrollo tecnológico hay que tener en cuenta la inmadurez del sector, por lo que hay que seguir invirtiendo para abaratar costes, maximizar eficiencia y mejorar su diseño para adaptarse a la consonancia de los edificios y minimizar su impacto visual.


Desde el punto de vista económico, la mayor desventaja de esta energía es la gran inversión que supone su instalación, la cual no está al alcance de todo el mundo y no existe una línea de financiación específica para ella. 


Al ser aún un sector emergente, existe mucha variabilidad de precios en el mercado, y la inversión para un mini-aerogenerador de 5kW estaría situada entre los 22.000 y 35.000€.


Actualmente se paga igual por 1 kW generado por un molino de 2.5 MW que por uno de 500W. Por ello si se hacen números entre lo que se paga en euros por kW/hora instalado y lo que cuesta el kilowatio (alrededor de 6000€) saldrían unos períodos de amortización de más de 30 años y esto es inviable desde un punto de vista de inversión.


En líneas generales, el sector se caracteriza por defectos en la comercialización de los productos que fabrica. Estas carencias son debidas al desconocimiento por parte de los comerciales que se encargan de su venta y la precariedad de las cadenas de distribución.


Pequeña tecnología, un gran futuro


La base de toda mejora del sistema reside en el cambio. Por ello, se debe implementar un mejor desarrollo tecnológico, fomentando la creación de nuevos modelos de mini-aerogeneradores, preferiblemente de eje horizontal, ya que se ha comprobado que además de ser los más económicos, son eficientes.


En el marco económico debemos crear cambios que aumenten la demanda. Un buen ejemplo a seguir es el de Portugal, el usuario está obligado a consumir el 60% de la energía mini-eólica generada y el resto la venden a razón de 47 céntimos el kW/hora producido. Con esta acción, en el plazo de 8-10 años amortizan la inversión. 


Un ejemplo de buena amortización de la inversión en esta tecnología la encontramos en un restaurante de Tarifa (Cádiz), donde el propietario del mismo ha instalado un mini-aerogenerador, consiguiendo con ello una reducción de la potencia contratada a la compañía eléctrica y aumentando las ventas en negocio. Para conseguir esto ha enfocado su establecimiento a un público concienciado con el medio ambiente y la problemática existente. El resultado ha sido un incremento de ventas que hace posible amortizar un 60% de la inversión.


Por todo lo expuesto anteriormente, estimamos que existe una clara oportunidad empresarial en este sector a medio o largo plazo. Las dificultades existentes a día de hoy la hacen todavía más atractivo para aquellos empresarios con visión innovadora y emprendedora, capaces de poder trascender fronteras y obstáculos, y adentrarse en oportunidades y mercados nuevos y emergentes a nivel global.



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